¿Que eso del orgullo ucevista no suele ir más allá de comprarse la chapita, gritar “u-u-ucv” y alardear frente a otros de que se estudia allí? ¡Patrañas!
No te atrevas a decir que es una venda, que a muchos impide ver los problemas más esenciales de la universidad, y que a veces los oculta como la forma (chévere) de ser de la UCV. Tampoco digas que ciega y silencia a los más nuevos, ni que es un escudo contra la autocrítica. ¿La desinformación es atroz?, ¿las bibliotecas son un desorden?, ¿los pensum están desactualizados?, ¿la burocracia tiene un imperio montado allí? ¡Nada! ¡Es la UCV y punto!
¿Que hace que la gente se sienta orgullosa por cosas que no deberían? ¿Cómo qué? ¿El régimen de vagancia permanencia?, ¿el libertinaje?, ¿la facilidad con que se consumen drogas y alcohol? ¡Tonterías!
Ni se te ocurra pensar que haber sido declarada patrimonio de la Unesco ha sido lo peor que le ha sucedido a la universidad, tampoco digas que la ha congelado en el tiempo. ¡Y no te metas con los buhoneros y los kioscos! ¿Que hay formas más decentes de plantar un negocio? No importa, esa gente es patrimonio, y sus hijos también, pueden ir y montar un auto lavado ahí dentro si quieren.
¿Qué? ¿Que es hora de apagar el orgullo ucevista y ver las cosas como son? ¿Que a la universidad le queda mucho por mejorar y necesita de mentes críticas que dejen de repetir lo que dice la rectora y los centros de estudiantes para ello? ¡Ja! ¡Ahora sí estás demente!
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