16/8/11

"La vaina está jodía" (1/3)

Le dijo la señora ¿ al señor ¡ cuando lo vio regresar de la calle desahuciado tras una jornada de lo que él llamaba: caza de empleos.

‒¿Jodía ¿ ? ¡Está más que jodía! ¡Ya ni un buen trabajo se puede conseguir en esta vaina!

La señora ¿ detuvo la mecedora en la que se encontraba balanceándose, acomodó su polvoriento y grisáceo cabello y dijo:

‒Bueno, ¿acaso no es de esperarse ¡ ? Con esta crisis económica, la globalización y la competencia en el mercado… Ya estamos viejos, pronto la gente se olvidará completamente de nosotros y tendremos que retirarnos.

El señor ¡ apoyado en la escalera del porche encendió un cigarro e inhaló lentamente, bajó su mano y la colocó a nivel de su cintura, con la punta de aquel vicio hacia la calle, de manera que el humo no molestara a la señora ¿.

‒¡Coño! ¿Ya vas a fumar? ‒Le gritó ella.

‒¡Déjame en paz! Lo necesito, de verdad, hace mucho que no lo hago, estos tiempos me tienen bajo estrés ‒respondió él.

‒¡Bah! ¡Jódete los pulmones si quieres! ‒¿ hizo una breve pausa, miró hacia la calle y masculló‒: lo que pasa es que todavía te crees un chamito.

¡ reaccionó con algo de rabia. ‒No, lo que pasa es que todavía conservo la fe, ‒dijo‒, algo que tú perdiste cuando te resignaste a plantar tu culo en esa mecedora por el resto de tu vida.

‒¿La fe en qué ¡ ? ¡Si cada generación está más jodida que la otra!  ‒respondió la señora ¿ aferrándose a la mecedora.

‒Fe en que todavía existe gente buena por allí, gente preocupada por realizar un trabajo de calidad.

‒Sigue creyendo, esto no es como hace 30 años.

Hubo un silencio. ¡ se quedó pensativo, tomó una bocanada de dióxido de carbono y comenzó a evocar otros tiempos, a recordar eras de bonanza. ‒¿Recuerdas cómo antes todos se preocupaban por escribir con propiedad? ¿Por utilizar correctamente cada uno de los signos de puntuación? ‒dijo.

‒¡Je, je! Sí, aquellos tiempos. ‒murmuró ¿ con voz pausada‒. ¿Recuerdas cuánta relevancia teníamos en el mercado laboral? ¿Cuánto trabajo acumulábamos?

Como si fuera ayer ‒replicó ¡‒. La importancia de la palabra escrita y que muchos pretendieran ser escritores nos mantuvieron trabajando por años… nos dieron esta casa.

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