Hace unos días caminaba por la Filven y escuché a uno de los tantos presentadores decir lo siguiente: "¡Un saludo a todos los niños afrodescendientes!" Inmediatamente vinieron a mí las siguientes ideas: "¿Y los caucásicos?, ¿y los asiáticos? ¿Hasta dónde llegará esta tendencia a dividir al público en razas y géneros? Si el tipo hubiese dicho: '¡Un saludo a todos los niños blancos!' Probablemente estaría preso".
El tema del racismo en la agenda
oficial viene (o por lo menos se acentúa aun más) desde la promulgación de la Ley Contra
la Discriminación Racial que se presentó como innovadora y humana en tiempos en
los que algo realmente innovador y humano sería la aprobación de una ley contra
la discriminación de los homosexuales y transgéneros. Además, en mi opinión (y es
lo que he percibido en mi corta existencia) el problema del racismo en
Venezuela no es tan fuerte como para necesitar una ley especial. Típico que las
leyes venezolanas de este periodo relacionadas con lo social sean letra muerta porque nadie las va a
cumplir o porque se está legislando sobre prácticas ya institucionalizadas (por
ejemplo, una ley contra el aventamiento de cerdos por las ventanas; cosa que
nadie hace).
En fin, a partir de ese momento, se creyó justo
y necesario resaltar y ensalzar las raíces afrodescendientes de las personas
como un guiño a la lucha contra el racismo, lo cual, paradójicamente, puede
acarrear efectos similares a los del racismo que tanto se intenta combatir. Es
decir, la constante demostración de condescendencia para con una raza puede
provocar que otras se sientan excluidas o se ensañen contra el grupo “reivindicado”, y así, alimentan la discriminación. Asimismo, el grupo “reivindicado” puede sentirse superior o con más derechos
que los demás e incluso puede empezar a hacer reclamos locos como este.
Para mí, la verdadera integración que se
intenta alcanzar con leyes como la anteriormente mencionada, se obtendrá cuando no haya necesidad de decir “niños afrodescendientes”, “trabajadores y
trabajadoras”, “todos y todas” etc. Es decir, cuando un afrodescendiente se
sienta igual a una persona caucásica y no necesite ninguna distinción al
momento de referírsele o cuando una trabajadora se sienta igual a un trabajador
y por ende se sienta incluida cuando alguien diga “trabajadores”. Por los
momentos, con estas "previsiones discursivas" sólo se logra reafirmar la barrera
existente entre los grupos y por ende, asegurar que están en planos diferentes.
Para finalizar, debo añadir que con esto no
quiero desestimar los orígenes de nadie, de hecho, me parece chévere que la gente
entienda de dónde viene y arme su araguaney genealógico (y que se les estimule a ello). Pero de ahí, a estar
exhibiendo la ascendencia como un trofeo, hay una gran diferencia y un marcado
paso a la estupidez y la arrogancia.
Eso es... Basta de ese racismo light que quieren implementar como si la vaina estuviese arreglando alguna especie de problema. Ni siquiera resuelve los problemas que ellos mismos se inventan. #BibaLaEducasion #BibaLosDerechosHumanos #BibaLosZurdosHumanos ... Aunque no es necesario establecer la distinción.
ResponderEliminar"la constante demostración de condescendencia para con una raza puede provocar que otras se sientan excluidas o se ensañen contra el grupo “reivindicado”, y así, alimentan la discriminación" No hay nada mas que decir, tienes toda la razon.
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