6/5/12

Chiste Interno


   Clodosbaldo no podía entender por qué cada vez que se acercaba a Pulalia las piernas le temblaban y el estómago se le revolvía. En un principio pensó que era amor, pero luego se dio cuenta de que en realidad odiaba a aquella muchacha. Algo debía tener que le hacía perder el apetito y sentirse algo mareado. Allá, más adentro de Clodosbaldo, el estómago y los intestinos grueso y delgado se retorcían de la risa cada vez que veían la cara redonda, la nariz chata y las rodillas deformes de Pulalia. Todo se trataba de un chiste interno.

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