El extranjero herido aún sangra por la punzada
del exilio.
A través de este post he querido concentrar
una serie de conductas comunes para ciertos emigrantes venezolanos bajo una
misma imagen: la del Extranjero Herido. Creo que todos conocemos a un
Extranjero Herido; es ese familiar, amigo o conocido que se fue a “probar
suerte” en otro país, ya sea estudiando, trabajando, o pelando bolas al igual
que aquí. Es esa persona que hablaba maravillas de Venezuela, la
despotricaba, o hacía un poco de las dos cosas, pero que ahora se encuentra en
otra nación. No obstante, eso no le impide verbalizar sus sentimientos y
opiniones sobre su patria; el Extranjero Herido continúa vanagloriando o
vilipendiando a su tierra natal a pesar de no estar en ella.
Este tipo de emigrante está tan o mejor
informado que usted sobre lo que sucede en el país; no deja de contar los días,
horas y minutos para su próxima visita a Venezuela y de comentar lo mucho que
extraña las arepas y “caerse a curdas” con los panas (en caso de conservar
sentimientos positivos hacia su nación); o de menoscabar la situación del país
y de manifestar la necesidad que tienen todos de salir corriendo de ahí cuanto
antes (en caso de conservar sentimientos negativos hacia Venezuela); en
cualquiera de las dos situaciones, se evidencia una relación no superada con la
tierra natal. Es como haber terminado con una pareja y seguir hablando de ella
por meses, incluso años. Y hay quienes hacen de eso su modo de vida, es decir, se
lucran hablando acerca de su expareja; como aquellos periodistas y comediantes venezolanos que hacen dinero en el exterior con material sobre su país.
Más allá de que el Extranjero Herido sale de
su país pero que el país no sale de él, es posible hacer otra aseveración: el
Extranjero Herido reconstruye a Venezuela allá fuera. Es conocido de este tipo de
emigrante que buscan a otros venezolanos en su nueva área porque los nacionales
“no lo entienden” o “son amargados”; también es conocido que deambulan por ahí
en busca de comidas, baratijas… cualquier cosa que les evoque su tierra natal.
Vivir y respirar Venezuela en otro lugar es
el hilo de sangre que parte de la punzada del Extranjero Herido. Y cabe
preguntarse si por un trabajo, un título, o, simplemente, un mejor estilo de
vida vale la pena portar la herida al descubierto como un mártir, o esconderla
del resto del mundo y esperar que algún día sane. Si de algo estoy seguro, es
que muchos de estos emigrantes aguardan ansiosamente por un cambio en el 2012
que les haga reconsiderar sus vidas.